Las Médulas (León).

Desde el Mirador de Orellán

Las Médulas, la mayor mina de oro a cielo abierto del Imperio Romano. Hacía muchísimos años que quería visitarla, antes ya de que naciera la peque. Pero por motivos de distancia y por hacer otras excursiones también muy deseadas, lo fui aplazando. Este invierno, ante la sugerencia de una amiga a quien también le apetecía mucho, fuimos con las niñas.

Llegada

No tuvimos ningún problema para llegar hasta allí, en la carretera encontramos varias señales que nos guiaron. Y, al irnos acercando, la montaña se nos apareció en todo su esplendor. ¡Qué magnífica es! Está declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Aparcamos en el Centro de Recepción de Visitantes, porque nuestra idea era solicitar una visita guiada. Habíamos llamado previamente al centro desde casa para asegurarnos de tener un grupo con el cual ir. Y no nos arrepentimos en absoluto, la guía nos contó muchas historias interesantes, nos explicó por dónde podíamos pasar (o a dónde mejor no acercarnos) y paseamos con la seguridad de no perdernos. De todas formas, en el centro te facilitan mapas y suficiente información para quien prefiera ir por su cuenta, y nos pusieron un vídeo para visualizar la mina en tiempos de los romanos y conocer el proceso de extracción del oro, llamado ruina montium.

Las Médulas

La guía, muy amable y paciente, nos fue explicando por el camino todo lo que íbamos viendo. Nos relató cómo los romanos (más bien los lugareños, esclavizados) excavaron galerías en la montaña e introdujeron por ellas (en tromba) agua almacenada en grandes depósitos. Esto rompía la montaña y la deshacía, de forma que después les era muy fácil recuperar el oro. El agua se fue acumulando y originó humedales y lagos como el de Carucedo, un lugar rodeado de leyendas.

Por el camino pudimos observar la extraña y fantasmagórica vegetación del lugar. Es un paraje muy peculiar, con sus árboles centenarios de extrañas formas y sus colores anaranjados. Recorrimos sus estrechos senderos, admirando las galerías y cuevas creadas por la acción del hombre. Todo allí tiene mucho encanto y misterio.

Árboles

La visita duró más o menos una hora y media, y el recorrido que hicimos fue circular, así que acabamos de nuevo en el Centro de Visitantes. Después fuimos a comer a uno de los restaurantes cercanos al Centro, que hay varios y tienen menú del día. Hay diferencias de precios, así que escogimos uno adecuado a nuestro presupuesto y que ofrecía recetas locales. Y quedamos encantadas.

Por la tarde nos acercamos hasta el Mirador de Orellán. Desde allí se disfrutan las mejores y más amplias vistas de Las Médulas, como podéis ver en la primera de las fotos. Está cerca y bien señalizado; hay que aparcar el coche en la zona indicada y caminar un poquito, unos quinientos metros, para llegar hasta él. ¡Os aseguro que vale bien la pena!

Parque do Pasatempo (Betanzos).

parque

Nuestra excursión más reciente ha sido a este parque de otro tiempo; un parque enciclopédico con fines didácticos (según definición de Luis Seoane), que parece salido de un sueño, y cuyo autor deseaba que fuese una fuente de información y aprendizaje para el pueblo. Tiene una estética a medio camino entre el modernismo y el estilo romántico, usando la arquitectura, la escultura y la jardinería para darle forma.

NIÑAS Y CISNES

pergolaFue construido entre 1893 y 1914 por los hermanos García Naveira, unos betanceiros que emigraron a América, y, tras amasar una fortuna y viajar por todo el mundo volvieron con espíritu filantrópico a su ciudad, invirtiendo en la modernización de la villa de Betanzos: escuelas municipales, un sanatorio, una residencia para la tercera edad, un refugio para niños… y, como guinda, este parque, que colocó a Betanzos como punto de interés de las guías turísticas internacionales.

laberinto

Tiene dos partes bien diferentes, divididas por una carretera (la avenida Fraga Iribarne): a un lado un romántico jardín con su verde césped (ideal para sentarse a comer), con sus bancos, su lago con patos y cisnes, su palco de música, un laberinto, un auditorio al aire libre, baños públicos y un estupendo parque infantil.

parque infantil

Y al otro lado está la parte con más construcción, repleta de grutas, túneles, estalactitas, pasadizos subterráneos, miradores, murales, estanques, esculturas, elementos mitológicos, animales exóticos…

invernadero

En la construcción quisieron dejar muchos recuerdos de los viajes que realizaron por países exóticos, y que llamaron muchísimo la atención de las niñas.

mezquita

camellosEn sus tiempos tuvo un zoológico, tristemente ya desaparecido, cuando en la década de los 30 empezó su decadencia. Fue campo de concentración tras la Guerra Civil Española, y sufrió robos y vandalismo. En los años 40 se construyó la carretera que hoy en día lo divide en dos partes. En 1986 el Concello de Betanzos lo compró para iniciar su rehabilitación. Actualmente sólo queda una décima parte de lo que fue. Una pena, porque si aún ahora impresiona, en su día tuvo que ser espectacular.

grutas

Las grutas y los túneles fueron un recorrido misterioso y excitante. Las niñas llevaban linternas, y menos mal, porque en algunos tramos nos hicieron mucha falta.

con linterna

a oscurasDesde uno de los pasillos nos asomamos también a un invernadero; por desgracia está muy descuidado, esperemos que puedan llegarle tiempos mejores.

invernadero

Julio Verne

En el exterior, entre otras cosas maravillosas, está el Estanque del Retiro: una fuente espectacular, decorado con conchas de todo tipo de moluscos. En el centro tiene una islita con un templete. Y en un lateral unas cuevas con estalactitas y unas piedras delante que nosotras saltamos con ilusión.

Estanque del Retiro

saltando

coche

dirigible

Para decorarlo utilizaron representaciones de las novedades tecnológicas de la época: coches, aeroplanos, dirigibles…

En fin, podéis pasar allí horas explorando, subiendo, bajando, descubriendo rincones ocultos, pasos secretos, escaleras semiescondidas… No olvidéis llevar linternas, merienda, pañuelos o toallitas (todas acabamos con alguna mancha) y tiritas para posibles pupas (adultos: tened cuidado con las cabezas).

puerta a los infiernos

relojes

La entrada es gratuita. Aunque en la web encontramos información diferente sobre el tema de los horarios (véase TurGalicia o la web del Concello de Betanzos), el día que fuimos (un miércoles de septiembre) había en la puerta un cartel que indicaba que el horario de apertura era de 9 a 21 horas. En fin, que para pasar la tarde allí malo será que lo encontréis cerrado. ¡Os animo a que os acerquéis antes de que las noches se alarguen!

As Fragas do Eume.

Fragas do Eume.

As Fragas do Eume, declaradas Parque Natural en 1997, son un ecosistema único en Galicia, un bosque atlántico de casi diez mil hectáreas a lo largo de los 84 km que recorre el río Eume, y repartidas entre cinco ayuntamientos: Cabanas, A Capela, Monfero, Pontedeume y As Pontes de García Rodríguez. Allí podemos encontrar antiquísimos robles, madroños, castaños, abedules, fresnos, alisos y enormes helechos… Y también martas, lirones, jabalís, gatos monteses, halcones y buhos reales. Es un bosque antiguo, mágico, lleno de vida y pintado en mil tonos de verde.

rio eume

senderoTambién el hombre ha dejado allí su huella, y así podemos encontrar dólmenes, castros, cruceiros, puentes, restos de castillos… y un hermoso e importante conjunto arquitectónico: el monasterio románico de Caaveiro (foto de aquí abajo), que data de finales del siglo IX. Está declarado Monumento Histórico Artístico.
Caaveiro

Nosotras fuimos en varias ocasiones, siempre en otoño porque nos encanta aprovechar la excursión para recoger castañas; llegamos al bosque desde Pontedeume, donde está bien señalizada la carretera que llega hasta allí. Según leí en la web del Ayuntamiento, durante los meses de julio a septiembre no se permite el tránsito de vehículos, pero hay microbuses que llegan hasta el Monasterio. El bosque está lleno de rutas para conocerlo a pie, siguiendo el río y disfrutando de sus arroyos, afluentes y cascadas. Poco antes de llegar encontraréis el Centro de Recepción de Visitantes, donde os informarán de todo.

bosquebuscando castañasEn el año 2012 sufrió un pavoroso incendio que tardó cuatro días en ser extinguido y que consumió más de 500 hectáreas. Afortunadamente parece que la zona se está recuperando con sumo cuidado y a buen ritmo. Quizás los trasnos de la fraga estén echando una manita…

Pontedeume

Si tenéis tiempo aprovechad la visita para conocer Pontedeume (foto de arriba), una preciosa villa fundada en el año 1270; hay allí también lugares muy interesantes: el emblemático puente de piedra con el oso y el jabalí, sus antiguas calles y plazas, los restos de su muralla, el Torreón de los Andrade…

Torre de los Andrade

Y hablando de los Andrade, en la última excursión fuimos también a visitar su magnífico castillo (o lo que queda de él); se encuentra a unos 6 km al sureste de Pontedeume, en la llamada peña Leboreira, y desde allí se dominaba gran parte del valle del Eume; data del siglo XIV y su historia está llena de leyendas, algunas románticas y otras más lúgubres. Podéis leerlas en la página de GaliciaMáxica, que os enlazo.Monfero

A la vuelta pasamos también por el majestuoso Monasterio de Santa María de Monfero, fundado en 1134. Tiene una impresionante fachada barroca y varios edificios anexos que no sabría decir si estaban abandonados o a medio arreglar. En cualquier caso el conjunto resulta grandioso.

Como veis, una excursión muy completa, que incluso se puede repartir en más de una jornada si tenéis tiempo, porque toda esa comarca vale muchísimo la pena.

Monasterio de Toxos Outos, Lousame (A Coruña)

valle

Aunque yo no lo sabía, conocí este lugar mágico hace ya muchos años… Cuando yo era pequeña (a Sabela le encantan las historias que empiezan así) iba con mis padres y mis hermanas absolutamente todos los fines de semana y vacaciones escolares a casa de mis abuelos, a Escarabote (Boiro). Cuando era una adolescente, mi padre empezó a hacer el camino de vuelta a Coruña por carreteras un poco menos transitadas; y en una de ellas, cerca de Noya, mirando a la derecha y allá abajo en el valle, se escondía este monasterio. Una vez lo fotografié desde el coche en marcha, para tenerlo de recuerdo, pero nunca supe su nombre hasta que el verano pasado, muchos años después, lo busqué a propósito… y lo encontré.

iglesia

Es el monasterio de San Xusto de Toxos Outos; está a unos seis kilómetros de Noya en la carretera que va hacia Santiago. Hay noticias de él ya en el siglo XII. En sus tiempos llegó a ser el más importante de Galicia, con propiedades incluso en Zamora y Portugal. Se conservan alrededor de la iglesia restos de los molinos, las huertas, el palomar… Pero dilapidaron todos sus bienes, y a partir del siglo XVI llegó la decadencia y en el XIX la ruina. El claustro fue vendido a un noble, quien se lo llevó para su pazo. La iglesia se sigue utilizando, y algunos edificios de alrededor están en muy buen estado, pero cerrados a cal y canto…
anexosanexos

Después del paseo en los alrededores de la iglesia, llegó el momento de acercarnos al río San Xusto. Hay un tramo del mismo muy cerca de los edificios, con un puente de madera muy bonito y unas escaleras que bajamos para observar de cerca un grabado en la piedra del fondo donde se ve el sol, la luna y una estrella. Es la foto que está aquí abajo a la izquierda.

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Aquí ya vimos que el río bajaba de forma espectacular. Pero nuestra sorpresa fue grande cuando decidimos seguir un camino que transcurre por detrás de la iglesia, donde un cartel indica “Fervenza“; y nos encontramos con la parte más maravillosa de aquel lugar: restos de molinos, más puentes de madera, varias cascadas, lagunas de aguas transparentes, todo escondido entre frondosos árboles y en medio del silencio y la soledad más absolutos.

lagunacascada
fervenza

Os aseguro de verdad que fue una de las excursiones más bonitas que hemos hecho hasta ahora. Era un día de mucho calor, y nos metimos en el agua transparente, fría pero no demasiado, para refrescarnos; ¡parece un sitio de cuento! No había absolutamente nadie allí, hasta que no nos marchábamos no llegó otro coche. Aprovechad el verano para conocerlo, pero guardad el secreto, que no se llene de gente…