Granja de Briz o Parque de los Sentidos, Marín.

Gracias a varias recomendaciones de familias viajeras descubrí este parque tan especial en el centro de Marín. Esta finca, propiedad municipal desde 1999, fue antaño una magnífica vivienda con unos jardines que (dicen) recordaban a los de Versalles, y donde se celebraban bailes y fiestas con lo más granado de la sociedad de la época. Las antiguas casas de los dueños (la casa principal, la bodega y la vivienda de los guardeses) están destinadas ahora a usos sociales, y el parque, después de ser rehabilitado, es de libre acceso para que lo podamos disfrutar todos. Porque una cosa nos quedó clara: allí tanto los peques como los adultos nos divertimos un montón. Es un lugar recomendable a cualquier edad.

En el parque se mezclan juegos llenos de aventura con otros que invitan a aguzar todos tus sentidos. Así, tenemos allí juegos infantiles que incluyen toboganes vertiginosos, una zona con instrumentos musicales, un auditorio al aire libre, un hórreo, estanques, originalísimas esculturas que parecen salidas de un cuento de hadas y preciosos caminos que discurren entre sonidos de agua y gran variedad de fragantes árboles.

En la finca hay también bancos de piedra y tumbonas donde poder descansar, y una terraza donde tomar un refresco o un helado. Y desde el parque se pueden disfrutar además unas vistas magníficas de Marín.

Además de la zona con instrumentos musicales, una de las cosas que más nos gustó del parque fue su larguísimo tobogán, por donde se podían deslizar niños y adultos. Y escalar para volver a subir a él también era muy divertido.

Nosotras también aprovechamos la excursión para acercarnos al puerto, ver desde fuera su Escuela Naval (y los barcos militares que hay allí atracados) y divisar la isla de Tambo con el faro de Tenlo Chico.

Os invito a disfrutarlo con los cinco sentidos.

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Parque do Pasatempo (Betanzos).

parque

Nuestra excursión más reciente ha sido a este parque de otro tiempo; un parque enciclopédico con fines didácticos (según definición de Luis Seoane), que parece salido de un sueño, y cuyo autor deseaba que fuese una fuente de información y aprendizaje para el pueblo. Tiene una estética a medio camino entre el modernismo y el estilo romántico, usando la arquitectura, la escultura y la jardinería para darle forma.

Fue construido entre 1893 y 1914 por los hermanos García Naveira, unos betanceiros que emigraron a América, y, tras amasar una fortuna y viajar por todo el mundo volvieron con espíritu filantrópico a su ciudad, invirtiendo en la modernización de la villa de Betanzos: escuelas municipales, un sanatorio, una residencia para la tercera edad, un refugio para niños… y, como guinda, este parque, que colocó a Betanzos como punto de interés de las guías turísticas internacionales.

laberinto

Tiene dos partes bien diferentes, divididas por una carretera (la avenida Fraga Iribarne): a un lado un romántico jardín con su verde césped (ideal para sentarse a comer), con sus bancos, su lago con patos y cisnes, su palco de música, un laberinto, un auditorio al aire libre, baños públicos y un estupendo parque infantil.

parque infantil

Y al otro lado está la parte con más construcción, repleta de grutas, túneles, estalactitas, pasadizos subterráneos, miradores, murales, estanques, esculturas, elementos mitológicos, animales exóticos…

invernadero

En la construcción quisieron dejar muchos recuerdos de los viajes que realizaron por países exóticos, y que llamaron muchísimo la atención de las niñas.

 

En sus tiempos tuvo un zoológico, tristemente ya desaparecido, cuando en la década de los 30 empezó su decadencia. Fue campo de concentración tras la Guerra Civil Española, y sufrió robos y vandalismo. En los años 40 se construyó la carretera que hoy en día lo divide en dos partes. En 1986 el Concello de Betanzos lo compró para iniciar su rehabilitación. Actualmente sólo queda una décima parte de lo que fue. Una pena, porque si aún ahora impresiona, en su día tuvo que ser espectacular.

grutas

Las grutas y los túneles fueron un recorrido misterioso y excitante. Las niñas llevaban linternas, y menos mal, porque en algunos tramos nos hicieron mucha falta.

Desde uno de los pasillos nos asomamos también a un invernadero; por desgracia está muy descuidado, esperemos que puedan llegarle tiempos mejores.

invernadero

Julio Verne

En el exterior, entre otras cosas maravillosas, está el Estanque del Retiro: una fuente espectacular, decorado con conchas de todo tipo de moluscos. En el centro tiene una islita con un templete. Y en un lateral unas cuevas con estalactitas y unas piedras delante que nosotras saltamos con ilusión.

Estanque del Retiro

 

 

 

Para decorarlo utilizaron representaciones de las novedades tecnológicas de la época: coches, aeroplanos, dirigibles…

En fin, podéis pasar allí horas explorando, subiendo, bajando, descubriendo rincones ocultos, pasos secretos, escaleras semiescondidas… No olvidéis llevar linternas, merienda, pañuelos o toallitas (todas acabamos con alguna mancha) y tiritas para posibles pupas (adultos: tened cuidado con las cabezas).

puerta a los infiernos

relojes

La entrada es gratuita. Aunque en la web encontramos información diferente sobre el tema de los horarios (véase TurGalicia o la web del Concello de Betanzos), el día que fuimos (un miércoles de septiembre) había en la puerta un cartel que indicaba que el horario de apertura era de 9 a 21 horas. En fin, que para pasar la tarde allí malo será que lo encontréis cerrado. ¡Os animo a que os acerquéis antes de que las noches se alarguen!

Parque de San Roque (Santa Uxía de Ribeira).

pinos
El parque de San Roque es una preciosa y enorme zona natural (de unos 175.000 metros cuadrados) situada en una ladera que cae hacia Ribeira. Para llegar hasta él fuimos por la vía rápida del Barbanza y cogimos la salida hacia Ribeira; seguimos durante 1 km por la carretera CP-7301 y encontramos el parque enseguida, en el lado izquierdo de la calzada.

bayas

mapa

El parque está repleto de árboles autóctonos como el pino y el roble; hay varios rincones donde colegios de la zona que lo han visitado han querido dejar un hermoso recuerdo: han plantado nuevos árboles y colocan una plaquita con su nombre y la fecha.

robleescuela
Pero además de sus tesoros naturales, el parque es un museo al aire libre, en el cual podremos encontrar todo tipo de réplicas prehistóricas: castros, dólmenes, menhires, petroglifos… repartidos por el parque, y que nos trasladarán a otra época.

castros
Y es que el parque acoge el Centro de Interpretación Arqueológica, un edificio con exposiciones permanentes sobre el pasado histórico de Ribeira, su etnografía y folclore. Os enlazo la web de Turgalicia con sus horarios de apertura.

dolmenmenhires
Y, por si todo esto os parece poco, os cuento también que en el parque hay una zona muy amplia con mesas y bancos, algunos de piedra y otros de madera, una zona cubierta con parrillas para preparar vuestra comida, baños bastante cuidados y papeleras por todo el parque.

merendero
Y aún hay más: una cafetería (aquel día de agosto cerrada a cal y canto, por cierto), un auditorio al aire libre, un palomar, zona de aparcamiento, un mirador sobre la ría, un invernadero (que parecía muy descuidado, el pobre) y un lavadero.

auditoriopalco musica
En definitiva, un lugar maravilloso, creo que poco conocido y en general bastante cuidado, siempre abierto a quien quiera pasear, hacer deporte y aprender cosas nuevas. Una visita muy recomendable.

grandes rocas