Londres con niños. Segunda parte: más consejos prácticos.

Continuamos escribiendo sobre nuestro viaje a Londres con más consejos que nos resultaron útiles.

Para encontrar alojamiento os imaginaréis que hay miles de opciones, como es normal. Podéis alojaros en un apartamento o casa particular o en un hotel, en función de cuántas personas vayáis una opción será más cómoda que otras. Nosotras escogimos hotel, y tuve mucho en cuenta las opiniones de otros viajeros que ya se alojaron allí; además me fijé en que hubiera una boca de metro muy cerca: al final del día acabamos agotadas, ¡y cargar con un peque hasta la habitación te deja fuera de combate! Os aconsejo buscar con tiempo, al menos 3 meses antes, si queréis tener buenas opciones, lo mejor se acaba pronto y Londres es un destino muy demandado. Buscad alojamientos con cancelación gratuita o con el menor coste posible si tenéis que anular.

A la hora de comer os cuento cómo nos organizamos:

  • Los desayunos eran en el hotel; teníamos bufé libre y así mi hija se animó a probar el típico desayuno inglés con huevos, bacon, salchichas y demás. Nos tomábamos esta comida con calma para coger fuerzas para patear la ciudad.
  • Luego a mediodía hacíamos una comida ligera: en todos los sitios que visitamos hay zonas donde comer lo que tú llevas: bancos, mesas con sillas, etc; incluso en los parques ves a mucha gente sentada en el césped comiendo un sándnwich o una ensalada. En algunas ocasiones compramos en algún puesto callejero un perrito caliente, un bágel (unos bocadillos de pan redondo y con un agujero en el centro) o un bocata; y en otras lo compramos en alguna tienda de una cadena llamada Pret A Manger. Tienen una buena y asequible variedad de sándwiches, ensaladas, macedonias y comida para llevar (o comer allí mismo, pero te cobran un poco más) y tienes un montón de establecimientos por todas partes. También se pueden encontrar sándwiches en otra cadena llamada Boots (esta tienda está bien tenerla localizada; aunque no tiene tanta variedad de comida, sí encuentras ofertas especiales, además de que es parafarmacia, vende cosméticos y medicamentos que no necesitan receta, entre otros productos).
  • Y por último las cenas nos las tomamos con más calma: un día cenamos en Wagamama (una cadena de restaurantes japoneses donde hay mucho más que sushi, con menú para niños incluido); otro en Pizza Hut; otro en un fish&chips (hay que probarlo); otro en un restaurante en Chinatown (hay un montón, y todos tienen fuera el menú y los precios); y por último en Nando’s, otra cadena de comida de inspiración africana especializada en el pollo asado (recomendación importante: pedirlo sin NADA de picante, la receta original ya pica lo suficiente). A mi hija le hizo gracia probar por primera vez una mazorca de maíz asada. Todos estos restaurantes son bastante económicos, y además el agua es gratis en todos los locales de restauración (excepto si la queréis de botella, nosotras pedíamos “un vaso de agua”) así que no gastamos demasiado en este apartado.

No olvidéis incluir fruta variada en desayunos y meriendas.

Otro consejo que quiero daros es que planifiquéis bien las visitas que queréis hacer; decidid en casa que lugares visitaréis cada día y tened planeado cómo llegar hasta ellos. Londres es muy grande y hay muchísima gente, tanto turistas como habitantes. Si os organizáis en casa con calma os sobrará tiempo para no ir agobiados ni con prisas, y además os permitirá pararos más tiempo en los sitios que más os gusten.

Mirad además los horarios de todo lo que vayáis a visitar: muchos lugares cierran bastante pronto (a las 17 h o similar) e incluso cerrando a las 17 h no dejan entrar a nadie a partir de las 16 h, por ejemplo. Visitad la página web de cada atracción para aseguraros del horario, y visitad estos sitios en primer lugar. Y los que cierren más tarde los dejáis para después de la merienda. Muchas tiendas que queríamos ver cerraban tarde, así que eran nuestra última visita del día.

Cuando hayáis hecho una selección de los lugares a visitar, mirad cuáles son gratuitos y cuáles de pago. En estos últimos calculad cuánto os costarían las entradas para todos y luego buscad si os compensa (no siempre es así) haceros con alguna tarjeta para turistas: por ejemplo la London Pass. Pagas una cantidad que varía en función de cuántos días la quieras usar, y durante esos días entras en todas las atracciones o lugares de interés que quieras (o te dé tiempo…). Se puede hacer en la oficina que hay en Londres; o mejor aún online en tu casa, te la descargas en el móvil y la enseñas al pasar por taquilla. También existe la BIG London Ticket; una entrada para 4 atracciones que puedes usar en varios días. En fin, hay que tener claro qué se quiere visitar y mirar ofertas; lo importante es que no paguéis de más. Nosotras compramos la London Pass de 2 días; durante ese tiempo nos levantábamos prontísimo para llegar a primera hora a todo, y nos dedicamos en exclusiva a entrar en aquellos lugares incluidos en la tarjeta. Y el resto de atracciones los dejamos para otros días. A nosotras nos compensó, pero no siempre es así. Miradlo bien en casa antes de salir.

Dejo pendiente para un próximo post comentaros los lugares que hemos visitado en Londres; espero daros muchas ideas interesantes para quienes estéis planeando conocer esta maravillosa ciudad. ¡Hasta pronto!

Anuncios

Londres con niños. Primera parte: consejos prácticos.

Veo con asombro (y lamentando mi mala memoria, debo decir…) que hace más de un año que no publico en el blog; y la verdad es que me da un poco de rabia dejar de escribir sobre lugares que hemos visitado, luego se me olvidan detalles que me gustaría compartir y en el peor de los casos puedo dar información desactualizada y no me gustaría;  así que me propongo firmemente irlo poniendo al día poco a poco. Debo decir a mi favor, no obstante, que también influye que hemos repetido lugares que nos gustan muchísimo. Por ejemplo a Illa de Arousa, a donde hemos vuelto de cámping varios veranos y donde espero desconectar también el año que viene.

Hoy os voy a contar nuestro viaje estrella de 2017: 6 días en Londres a finales del mes de junio. Hace muchos años que esta ciudad era uno de mis objetivos viajeros, y la verdad es que no era mi idea original ir sola con una niña. Pero si esperas a las circunstancias ideales nunca harás nada, así que empezamos a planearlo juntas. El primer paso fue pedirle a los Reyes Magos una hucha muy grande donde empezar a ahorrar para este proyecto. Después de 16 meses de ir metiendo cada semana billetes y monedas como hormiguitas (es un plan genial para enseñar a los peques a valorar el ahorro) rompimos la hucha y con lo que juntamos pudimos pagar el avión y el hotel.

Durante este tiempo leímos y leímos libros, guías (para adultos e infantiles, que también las hay; preguntad en vuestra biblioteca más cercana) y blogs para ir seleccionando los lugares que preferíamos visitar; porque si algo tiene Londres es una oferta turística increíble y casi infinita: museos, edificios históricos, parques, atracciones, barrios con personalidad, mercados… Nos quedaron muchas cosas sin ver, pero en fin, así tenemos la excusa para volver en el futuro.

Y gracias a las lecturas que hicimos fui dándole a mi hija referencias de aquellas cosas que íbamos a ver; tuve que irle contando historias, anécdotas, noticias, acontecimientos, cuentos y novelas relacionadas con Londres, porque, si no, ¿cómo iba a apreciar lo que tenía delante? En estos meses previos disfrutamos el ballet de Peter Pan, y así ver su estatua en el parque de Kensington tuvo otro sentido para ella. Vimos la película “Notting Hill” para ambientarnos antes de pasear por el mercado de Portobello. No es lo mismo visitar el teatro Shakespeare Globe después de haber visto “Shakespeare enamorado” (aunque le costara un poco seguir sus diálogos, llenos de cultismos y retórica). Y qué decir de Harry Potter: sus películas no quiso verlas, aún le dan miedo muchos de sus personajes; pero yo las vi todas y se las narré de principio a fin. Le expliqué quiénes eran Sherlock Holmes, Enrique VIII, el almirante Nelson, Kate Middleton, el oso Paddington, Charles Darwin y Charles Dickens, e incluso Jack el Destripador (sin entrar en muchos detalles). Quién era y por qué Inglaterra aún adora a Ladi Di, porque te la encuentras por toda la ciudad. Todo, evidentemente, adaptado a la edad y madurez que ella tiene (cada niño es único y hay que adaptarse a sus circunstancias). Hay tantas cosas que los adultos sabemos y que ellos van a descubrir allí… Y es muy bonito redescubrirlo con ellos.

En fin, paso a contaros otros detalles menos poéticos. Lo primero que descubrí al organizar nuestro viaje es que puedes volar a Londres a través de 5 aeropuertos distintos, nada menos. Nosotras llegamos al de Gatwick (comunicado con la ciudad por autobús y trenes a cada rato – nosotras fuimos en tren -) y volvimos desde el de Heathrow (al cual llegamos en metro tras un viaje de 70 minutos desde nuestro hotel). Ambos trayectos me parecieron cómodos y fáciles de organizar, sólo buscando en internet “cómo llegar a Londres desde el aeropuerto de...” encuentras decenas de consejos y enlaces útiles.

El medio de transporte que más utilizamos allí es el metro: rápido y llega a cualquier punta de la ciudad. En todas las estaciones tienes máquinas donde conseguir la tarjeta que te permite pagar el viaje y recargarla cuando lo necesites (con monedas, billetes o tarjeta bancaria). En este enlace hay más información. Yo cogí la Oyster (los menores de 11 años no pagan). La característica de estas tarjetas es que las pasas por una máquina al entrar y por otra al salir; así saben qué recorrido has hecho y te cobran en función del mismo. No os olvidéis de pasarla siempre a la entrada y a la salida, porque, si no, la siguiente vez que la pases tendrás una penalización económica. En total debí gastar unas 30 libras en este concepto.

El metro está muy bien organizado: hay planos a papel, indicaciones por todas partes y empleados muy amables. El único percance que tuvimos fue una ocasión en que nos equivocamos de línea. Yo creía que en cada andén sólo paraban los metros de una sola línea, y no es así: algunos andenes sirven para varias líneas, y tienes que fijarte en un panel luminoso que cuelga del techo para saber cuál es el próximo en llegar. No nos pasó nada, porque yo iba siguiendo en el mapa las paradas, y al ver que no se correspondían nos bajamos y volvimos para atrás. El metro pasa cada dos o tres minutos y enseguida recuperamos el tiempo perdido.

Otro medio de transporte muy atractivo y que funciona muy bien es el autobús. Los famosos buses rojos de Londres son un medio estupendo para moverte por allí y al mismo tiempo ir conociendo la ciudad y disfrutando sus vistas. Hay también autobuses específicos para turistas pero creo que no valen la pena. Aquí os dejo más información. Tenéis que probarlos alguna vez, aunque sea para subiros en algún lado y bajaros poco después, ¡a ver a dónde os lleva!

Los barcos por el Támesis también son una chulada. Fue una de las cosas que no nos dio tiempo a probar, pero que me hubiese apetecido hacer. Os dejo un enlace con información muy interesanteGracias a él podéis acercaros por ejemplo a Greenwich, donde visitar el famoso meridiano, el Observatorio y Planetario, el barco-museo Cutty Sark o el Museo Marítimo Nacional. Otra excursión que quedará pendiente para la próxima vez.

Bien, hasta aquí la primera parte de mis consejos viajeros. Próximamente más. ¡Hasta pronto!