Granja de Briz o Parque de los Sentidos, Marín.

Gracias a varias recomendaciones de familias viajeras descubrí este parque tan especial en el centro de Marín. Esta finca, propiedad municipal desde 1999, fue antaño una magnífica vivienda con unos jardines que (dicen) recordaban a los de Versalles, y donde se celebraban bailes y fiestas con lo más granado de la sociedad de la época. Las antiguas casas de los dueños (la casa principal, la bodega y la vivienda de los guardeses) están destinadas ahora a usos sociales, y el parque, después de ser rehabilitado, es de libre acceso para que lo podamos disfrutar todos. Porque una cosa nos quedó clara: allí tanto los peques como los adultos nos divertimos un montón. Es un lugar recomendable a cualquier edad.

En el parque se mezclan juegos llenos de aventura con otros que invitan a aguzar todos tus sentidos. Así, tenemos allí juegos infantiles que incluyen toboganes vertiginosos, una zona con instrumentos musicales, un auditorio al aire libre, un hórreo, estanques, originalísimas esculturas que parecen salidas de un cuento de hadas y preciosos caminos que discurren entre sonidos de agua y gran variedad de fragantes árboles.

En la finca hay también bancos de piedra y tumbonas donde poder descansar, y una terraza donde tomar un refresco o un helado. Y desde el parque se pueden disfrutar además unas vistas magníficas de Marín.

Además de la zona con instrumentos musicales, una de las cosas que más nos gustó del parque fue su larguísimo tobogán, por donde se podían deslizar niños y adultos. Y escalar para volver a subir a él también era muy divertido.

Nosotras también aprovechamos la excursión para acercarnos al puerto, ver desde fuera su Escuela Naval (y los barcos militares que hay allí atracados) y divisar la isla de Tambo con el faro de Tenlo Chico.

Os invito a disfrutarlo con los cinco sentidos.

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Las Médulas (León).

Desde el Mirador de Orellán

Las Médulas, la mayor mina de oro a cielo abierto del Imperio Romano. Hacía muchísimos años que quería visitarla, antes ya de que naciera la peque. Pero por motivos de distancia y por hacer otras excursiones también muy deseadas, lo fui aplazando. Este invierno, ante la sugerencia de una amiga a quien también le apetecía mucho, fuimos con las niñas.

Llegada

No tuvimos ningún problema para llegar hasta allí, en la carretera encontramos varias señales que nos guiaron. Y, al irnos acercando, la montaña se nos apareció en todo su esplendor. ¡Qué magnífica es! Está declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Aparcamos en el Centro de Recepción de Visitantes, porque nuestra idea era solicitar una visita guiada. Habíamos llamado previamente al centro desde casa para asegurarnos de tener un grupo con el cual ir. Y no nos arrepentimos en absoluto, la guía nos contó muchas historias interesantes, nos explicó por dónde podíamos pasar (o a dónde mejor no acercarnos) y paseamos con la seguridad de no perdernos. De todas formas, en el centro te facilitan mapas y suficiente información para quien prefiera ir por su cuenta, y nos pusieron un vídeo para visualizar la mina en tiempos de los romanos y conocer el proceso de extracción del oro, llamado ruina montium.

Las Médulas

La guía, muy amable y paciente, nos fue explicando por el camino todo lo que íbamos viendo. Nos relató cómo los romanos (más bien los lugareños, esclavizados) excavaron galerías en la montaña e introdujeron por ellas (en tromba) agua almacenada en grandes depósitos. Esto rompía la montaña y la deshacía, de forma que después les era muy fácil recuperar el oro. El agua se fue acumulando y originó humedales y lagos como el de Carucedo, un lugar rodeado de leyendas.

Por el camino pudimos observar la extraña y fantasmagórica vegetación del lugar. Es un paraje muy peculiar, con sus árboles centenarios de extrañas formas y sus colores anaranjados. Recorrimos sus estrechos senderos, admirando las galerías y cuevas creadas por la acción del hombre. Todo allí tiene mucho encanto y misterio.

Árboles

La visita duró más o menos una hora y media, y el recorrido que hicimos fue circular, así que acabamos de nuevo en el Centro de Visitantes. Después fuimos a comer a uno de los restaurantes cercanos al Centro, que hay varios y tienen menú del día. Hay diferencias de precios, así que escogimos uno adecuado a nuestro presupuesto y que ofrecía recetas locales. Y quedamos encantadas.

Por la tarde nos acercamos hasta el Mirador de Orellán. Desde allí se disfrutan las mejores y más amplias vistas de Las Médulas, como podéis ver en la primera de las fotos. Está cerca y bien señalizado; hay que aparcar el coche en la zona indicada y caminar un poquito, unos quinientos metros, para llegar hasta él. ¡Os aseguro que vale bien la pena!

Granxa do Souto (Ortigueira).

Granxa do Souto

Entrada¡Qué gente tan maravillosa encontramos en a Granxa do Souto! Un lugar donde puedes encontrar mil actividades para mayores y peques: clases de equitación, rutas a caballo (incluso ruta nocturnas, durmiendo en la granja), campamentos de verano, visitas de grupos, talleres de naturaleza, celebración de cumpleaños (para niños y adultos), alquiler de piraguas y bicicletas, tienen un albergue y una casita para alquilar por días.

gallinas y conejos

O, como hicimos nosotras ya en dos ocasiones, te das un paseo por las instalaciones (no te cobran nada por la entrada), disfrutas de la compañía de los animales (además de caballos tienen vacas, gallinas, conejos, una cabra, perros y gatos) y charlas con las amabilísimas personas que allí encontrareis. Uno de los días incluso les regalaron a las niñas huevos para cenar esa noche en casa.

caballosburros y vacas

La granja se encuentra en el norte de la provincia de Coruña, en el municipio de Ortigueira, en el lugar de Mera de Baixo (Ponte Mera). Están muy cerca del mar, en la desembocadura del río Mera. No es demasiado sencillo llegar, pero hay algunos carteles y su completa página web ofrece información sobre su localización.

merendero

Después de recorrer las instalaciones, que nos enseñaran la casita y el albergue, sobar a los pobres conejitos, perseguir los perros y dar de comer a los caballos, nos tocó reponer fuerzas con la comida que llevamos de casa (últimamente llevamos pasta con salsa de verdura, una receta italiana de Fabiana, empanadas, fruta, zanahorias, tortitas y chocolate). En la granja hay una cafetería muy cómoda donde puedes picotear algo; pero nosotras aprovechamos el sol comiendo en unas mesitas que tienen al aire libre. Tienen también baños y un botiquín para curar mordiscos de conejos y arañazos varios.

casita para alquilarzona de recreo
Por la tarde nos dimos un paseo por los alrededores, para conocer la zona del río, estirar las piernas y darles un rato de descanso a los pobres animalitos. Importante llevar botas, el camino, como es natural, está repleto de zarzas, boñigas y algún que otro charco (dependiendo de la época). Pero fue una caminata muy agradable.

paseo por el río

En fin, Ortigueira para mí siempre es una garantía de paisajes llenos de belleza y paseos maravillosos. Este encantador lugar me lo confirma y os animo a que os acerquéis a disfrutar de esta comarca y de sus gentes.

Taramundi (Asturias).

Taramundi

Taramundi es un maravilloso pueblecito de Asturias semi escondido entre las montañas, que visitamos en la Semana Santa de hace un par de años. Llegamos hasta allí desde Coruña por la carretera de Lugo; desde esta ciudad cogimos a continuación la N-640 hasta A Pontenova y por último la LU-704 que nos llevó hasta Taramundi.

pueblecitoHabía visto en la red varios hoteles con muy buena pinta, pero al final dormimos en Casa Paulino, muy bien situado en el centro del pueblo para poder dejar el coche y pasear por sus calles; y además de bonito y acogedor tiene un restaurante donde comimos de maravilla. A nosotras nos tocó la habitación verde.

Iglesia

El Concejo de Taramundi tiene organizados y señalizados varios recorridos para conocer sus montes y sus ríos. Nosotras hicimos la Ruta del Agua, donde disfrutamos de la visita guiada por los molinos del Conjunto Etnográfico de Teixois y del paseo por el borde del río Turia.

callejuelas

rio y sidraFue muy divertido entrar en los molinos y las casas de piedra, donde aprendimos un montón de cosas sobre lo duros que eran el trabajo y la vida antiguamente. A mi hija el fuego le dio un poquito de miedo, una fobia que tiene desde pequeñita; pero un rato de colo y asunto resuelto.

molino

harina

Luego comimos allí mismo, en un pequeño y encantador mesón con mesas al aire libre pero bien resguardadas de la lluvia. En Asturias el tiempo es imprevisible.

comida

Una de las tardes que pasamos allí soportamos un aguacero de aúpa, pero decidimos no dejarnos amilanar y dimos un corto paseo hasta la biblioteca municipal. Abre sólo martes y miércoles por la tarde (más info aquí), pero nos coincidió bien el día. La bibliotecaria fue encantadora y leímos varios cuentos; entre ellos había uno precioso con leyendas y personajes del folclore asturiano.

niebla

castroTambién visitamos el castro de Taramundi, cuyos trabajos se iniciaron en el año 2000. Está acondicionado para las visitas turísticas, con paneles explicativos y una pasarela para recorrerlo con los niños sin peligro alguno.

Tenéis más información sobre este bucólico lugar en la web de turismo del Ayuntamiento.

Caión (Laracha).

CaionCaión es un pequeño pueblo marinero cerca de Coruña. Lo conocí de casualidad porque tenía que ir a fotografiar unos pequeños faros que hay cerca de allí; cogimos la carretera en el centro de Arteixo que lleva a las playas de Balcobo y Barrañán y seguimos unos km más allá. Justo antes de la curva de 180 grados que nos lleva a Caión saqué la foto de arriba donde se ve la forma de península que me enamoró en cuanto lo vi.
en inviernoHemos ido desde entonces varias veces, y en todas las estaciones, porque nos encanta la playa en cualquier época. Me parece un pueblo precioso aunque bastante sobreedificado en algunas zonas, es una pena cómo tratamos los gallegos nuestra propia tierra, que tanto decimos querer. En fin, a pesar de ello Caión tiene un montón de rincones llenos de encanto, empezando por la plaza principal, la de Eduardo Vila, y a partir de ahí callejeamos para conocerlo un poco mejor; llegamos hasta el bonito puerto y merendamos en un típico y acogedor bar al que volvimos a comer en varias ocasiones ¡tiene unas vistas preciosas de Malpica y las islas Sisargas!

paseo

playa invierno
Luego nos dimos una caminata por el paseo marítimo, bastante largo, y que llega hasta las preciosas playas de Caión. Son famosas por sus olas y a mí me gustan por su fina arena y su agua limpia. Allí Sabela jugó con su cubo y enseguida hizo un amiguito, mientras un grupo de surfistas esperaban su momento.

DSC09709

Pero para nosotras fue un auténtico descubrimiento la playa en verano. Aunque en principio se trata de un lugar con bastante oleaje, donde no es muy aconsejable que los niños se bañen solos, resulta que, cuando la marea baja, en la playa se forman unas pequeñas piscinas naturales donde los peques nadan, bucean y pescan a su antojo. El agua se va calentando poco a poco al no entrar en contacto con el mar, y allí pasamos el día la mar de felices. De verdad que es una auténtica gozada.

playitaAdemás la playa está muy bien equipada, con baños, duchas, una fuente para lavarse los pies, un chiringuito y una zona bastante grande para dejar los coches. A pesar de ello se llena enseguida, a las 5 de la tarde ya es imposible aparcar, así que si podéis ir por la mañana mucho mejor.

Casa Grande de Xanceda (Mesía, A Coruña)

Casa Grande Xanceda

Conocí La Casa Grande de Xanceda a través de sus productos lácteos: yogures, leche, quesos… que venden en determinados establecimientos (podéis consultar en cuáles en su web). Todos ellos son de producción ecológica, sin aditivos, con su propia materia prima y con especial cuidado de sus animales y sus prados.

Establo

Bueno, pues además de dedicarse a los lácteos también organizan visitas guiadas para coles o para grupos. En su web publican las fechas de las próximas visitas y ya avisan que es imprescindible llamar para reservar. Tiene un pequeño coste de 3 o 4 euros (según la temporada) y los niños menores de 2 años no pagan.

Es un poco complicado encontrar la granja; se encuentra en el km 14 de la carretera AC-524, y está situada a la misma distancia de Carral, Ordes y Curtis (así a ojo). Tuvimos que parar varias veces a preguntar, y aún así nos costó un poquito llegar hasta allí. Es más fácil con el GPS (longitud -8.2578 y latitud 43.0815) (datos tomados de su página web).

Sala de ordeño

Durante la visita conocimos la granja a fondo, visitamos todas las instalaciones y nos explicaron cómo funciona una granja ecológica. Entramos en la moderna sala de ordeño justo en el momento en que llegaban las vacas, y después fuimos a los establos, donde los niños pudieron dar el biberón a los pequeños terneritos ¡un momento precioso!

corral

Paseamos por los prados, vimos la pequeña huerta y también visitamos a otros habitantes de la granja: ponis, cabras, ovejas… Nos dejaron además un ratito para explorar por nuestra cuenta; por culpa de los temporales de la época en que fuimos nos perdimos ciertas actividades reservadas para el buen tiempo: un eco-laberinto de maíz; a veces montan también una especie de yincana hecha con fardos de paja, y que tiene una pinta estupenda.

comida

Y por último visitamos la tienda, donde pudimos comprar los productos que elaboran (algo más económicos que en otros sitios), y además nos prepararon una degustación al aire libre de los mejores yogures y quesos, una agradable sorpresa para nosotras, que no sabíamos que venía incluída con la visita.

Un consejo para el final, aunque ya lo avisan al anotarse para la visita: es muy aconsejable calzar botas de agua, el terreno en algunos sitios está encharcado, puedes pisar “sorpresas” desagradables, etc. Sólo quiero añadir que ¡fue una excursión muy divertida y provechosa!

As Fragas do Eume.

Fragas do Eume.

As Fragas do Eume, declaradas Parque Natural en 1997, son un ecosistema único en Galicia, un bosque atlántico de casi diez mil hectáreas a lo largo de los 84 km que recorre el río Eume, y repartidas entre cinco ayuntamientos: Cabanas, A Capela, Monfero, Pontedeume y As Pontes de García Rodríguez. Allí podemos encontrar antiquísimos robles, madroños, castaños, abedules, fresnos, alisos y enormes helechos… Y también martas, lirones, jabalís, gatos monteses, halcones y buhos reales. Es un bosque antiguo, mágico, lleno de vida y pintado en mil tonos de verde.

rio eume

senderoTambién el hombre ha dejado allí su huella, y así podemos encontrar dólmenes, castros, cruceiros, puentes, restos de castillos… y un hermoso e importante conjunto arquitectónico: el monasterio románico de Caaveiro (foto de aquí abajo), que data de finales del siglo IX. Está declarado Monumento Histórico Artístico.
Caaveiro

Nosotras fuimos en varias ocasiones, siempre en otoño porque nos encanta aprovechar la excursión para recoger castañas; llegamos al bosque desde Pontedeume, donde está bien señalizada la carretera que llega hasta allí. Según leí en la web del Ayuntamiento, durante los meses de julio a septiembre no se permite el tránsito de vehículos, pero hay microbuses que llegan hasta el Monasterio. El bosque está lleno de rutas para conocerlo a pie, siguiendo el río y disfrutando de sus arroyos, afluentes y cascadas. Poco antes de llegar encontraréis el Centro de Recepción de Visitantes, donde os informarán de todo.

bosquebuscando castañasEn el año 2012 sufrió un pavoroso incendio que tardó cuatro días en ser extinguido y que consumió más de 500 hectáreas. Afortunadamente parece que la zona se está recuperando con sumo cuidado y a buen ritmo. Quizás los trasnos de la fraga estén echando una manita…

Pontedeume

Si tenéis tiempo aprovechad la visita para conocer Pontedeume (foto de arriba), una preciosa villa fundada en el año 1270; hay allí también lugares muy interesantes: el emblemático puente de piedra con el oso y el jabalí, sus antiguas calles y plazas, los restos de su muralla, el Torreón de los Andrade…

Torre de los Andrade

Y hablando de los Andrade, en la última excursión fuimos también a visitar su magnífico castillo (o lo que queda de él); se encuentra a unos 6 km al sureste de Pontedeume, en la llamada peña Leboreira, y desde allí se dominaba gran parte del valle del Eume; data del siglo XIV y su historia está llena de leyendas, algunas románticas y otras más lúgubres. Podéis leerlas en la página de GaliciaMáxica, que os enlazo.Monfero

A la vuelta pasamos también por el majestuoso Monasterio de Santa María de Monfero, fundado en 1134. Tiene una impresionante fachada barroca y varios edificios anexos que no sabría decir si estaban abandonados o a medio arreglar. En cualquier caso el conjunto resulta grandioso.

Como veis, una excursión muy completa, que incluso se puede repartir en más de una jornada si tenéis tiempo, porque toda esa comarca vale muchísimo la pena.