Hoy os invito a pasear por el precioso pueblo marinero de Laxe, en la provincia de A Coruña. Aunque está situado en a Costa da Morte, su larga playa es de arena fina y aguas tranquilas al estar enclavada en una resguardada bahía.
Lo primero que hicimos fue recorrer el paseo marítimo. Estaban en plenas fiestas y había varios hinchables para los peques, bastante feos, por cierto. Rodeamos la preciosa iglesia gótica de Santa María da Atalaia, del s. XV, situada en un alto y con unas preciosas vistas del mar. Pasamos por debajo del arco de la Casa do Arco, en la plaza de Ramón Juega. Tiene unos 500 años de antigüedad y actualmente es un restaurante.
Luego nos acercamos a la famosa Praia dos Cristais o Playa de los Cristales. Es una pequeñísima cala que en vez de arena está alfombrada de restos de cristales pulidos por el mar. Me contaron que se debe a que una cercana fábrica tiraba al mar las botellas que desechaba. Desde allí parte un sendero señalizado que nos lleva, tras pocos minutos paseando, hasta a Pedra dos namorados, lugar donde muchas parejas han querido grabar sus nombres para la posteridad. Es un lugar espectacular donde pudimos ver, desde las alturas, los golpes que da el mar contra las rocas. Hay allí una furna, una gruta abierta por dichos golpes, llamada furna da Escuma debido a la cantidad de espuma que queda allí recogida cuando baja la marea.
Después nos acercamos a visitar el faro, aproximadamente a 1 km de la Praia dos Cristais. Está situado al norte del pueblo, y tiene un entorno espectacular y muy cuidado. Además de una escultura que homenajea a las familias de los marineros, hay un curioso merendero cuyas mesas están como en terrazas escalonadas imitando un castro gallego.
Para finalizar el día, volvimos al pueblo para disfrutar de su maravillosa playa, de su fina arena, sus frías aguas ¡y sus deliciosos helados!





















































